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Te ha pasado que un miedo es tan grande que termina robndote el inters por algo que, en otras circunstancias, te habra encantado vivir?


A m s.


A lo largo de mi vida he trabajado diferentes fobias y temores. Algunos han desaparecido, otros simplemente se han transformado en una versin ms manejable de s mismos. Y, siendo completamente honesto, muchas veces me he quedado en mi zona de confort para evitar enfrentar aquello que todava me incomoda.


Hace unos meses planeamos unas vacaciones familiares a Cancn.


Y aunque la mayora de las personas piensa en playas paradisacas, diversin y aventura, yo saba que el viaje inclua algunas actividades que reunan varios de mis detonantes favoritos: agua abierta, espacios cerrados y alturas.


S, los cenotes.


Antes de viajar tuve la oportunidad de tomar esencias florales especficas para trabajar esos temores. Conozco bien sus beneficios. Las he utilizado en otras ocasiones y s lo efectivas que pueden ser.


Pero decid no tomarlas.


As es.


No porque dudara de ellas.


Simplemente porque no tena intencin de enfrentar esos miedos.


Muchas veces creemos que queremos sanar, pero la verdad es que nos hemos acostumbrado tanto al conflicto que la libertad tambin nos asusta.


En mi caso, no tena ningn inters particular en nadar dentro de un cenote. Eran demasiados temores reunidos en un solo lugar.


As que pens:


"No tengo por qu hacerlo."


Y pareca una decisin perfectamente razonable.




El primer cenote


Cuando llegamos, toda la familia decidi entrar.


Yo opt por acompaarlos.


Mi plan era sencillo: quedarme sentado observando mientras ellos disfrutaban.


Las escaleras me resultaban incmodas. Los tneles tambin. Sin embargo, me repeta que estaba all para compartir tiempo en familia.


Mientras caminaba, record las flores que haba tomado en otras etapas de mi vida para trabajar esos mismos miedos.


Y entonces le ped a mi cuerpo algo muy simple:


"Record esa frecuencia."


No hice ningn ritual especial.


No analic nada.


Simplemente lo ped.


Y cuando me di cuenta...


Ya estaba dentro del agua.


Con algo de miedo, s.


Pero tambin disfrutando enormemente el momento.


Incluso tom fotografas para documentar el logro.



El segundo cenote


Das despus visitamos otro.


Este era completamente diferente.


Haba que bajar por unas escaleras, entrar a un cuerpo de agua oscura y atravesar cavernas nadando

para llegar al siguiente espacio.


Entr.


Y poco despus empec a sentir mareo y ansiedad.


Incluso antes de llegar a las cavernas.


Por suerte viajaba con mi hermana, quien adems de ser mi hermana es una excelente terapeuta.


Empez a recordarme las respiraciones.


Me ayud a regularme.


Y me tom la mano.


Aun as decid salir.


Exista una ruta alternativa caminando y pens que sera suficiente.


Sin embargo, una vez afuera ocurri algo curioso.


Volv a pedirle a mi cuerpo que recordara la energa de aquellas flores para los miedos especficos que estaba enfrentando.


Y cuando me di cuenta...


Ya estaba nuevamente dentro del agua.


No s si fue valenta.


No s si fue el deseo de compartir la experiencia con mi familia.


No s si simplemente estaba cansado de que el miedo decidiera por m.


La verdad es que no quise analizarlo.


Solo segu avanzando.


Mi hermana volvi a tomarme la mano.


Respiramos.


Nadamos.


Atravesamos el tnel.


Y al salir apareci una gruta impresionante.


Recuerdo mirar hacia arriba y pensar:


"Qu maravilla que esto no pueda capturarse en una fotografa."


Porque hay experiencias que simplemente tienen que vivirse.


Seguimos avanzando hasta llegar a otro cenote.


El gua explic que tena zonas de siete metros de profundidad y otras de treinta y cinco.


Treinta y cinco metros.


Solo escribirlo todava me impresiona.


Pero ah estaba.


Nadando.


Observando las formaciones rocosas.


Escuchando la historia del lugar.


Sintiendo que estaba dentro de otro mundo.


Hubo momentos en los que soltaba la mano de mi hermana.


Y tambin hubo momentos en los que la ansiedad apareca nuevamente.


Cada vez que eso suceda, volva a sentir su mano.


Y volva la calma.




Lo que realmente aprend


Das despus, durante mis vacaciones despus de las vacaciones, me fui solo a una casa de montaa de otra de mis hermanas.


Hice senderismo.


Camin entre ros y naturaleza.


Solo.


Para muchas personas eso puede parecer algo normal.


Para m fueron victorias enormes.


Y fue entonces cuando entend algo importante.


Las flores eran una opcin.


El acompaamiento tambin era una opcin.


Pero la decisin siempre fue ma.


Yo decid no tomar las flores antes del viaje.


Yo decid entrar al agua.


Yo decid volver a entrar cuando sal.


Y yo decid tomar la mano que me ofrecan.



Sanar sigue siendo una decisin


Muchas veces creemos que queremos estar mejor.


Pero en realidad estamos ms acostumbrados al miedo que a la libertad.


El acompaamiento no elimina nuestra responsabilidad.


La potencia.


Las flores, en mi experiencia, permiten que ciertos procesos se desarrollen de forma sutil, sin necesidad de analizarlo todo.


El acompaamiento teraputico requiere algo ms.


Requiere confianza.


Requiere humildad.


Requiere bajar un poco el orgullo.


Requiere aceptar que no tenemos que hacerlo todo solos.


Y cuando ambas cosas se combinan, los cambios pueden ser extraordinarios.






No sueltes la mano demasiado pronto!


Algo que observo con frecuencia es que muchas personas abandonan el acompaamiento apenas sienten una mejora.


Y cuando el problema reaparece, concluyen que la terapia no funcion.


Pero muchas veces no fue un problema de la herramienta.


Fue un problema de continuidad.


Fue un problema de compromiso.


Llevo aos trabajando mi bienestar emocional.


Hay temas que ya super.


Otros que sigo trabajando.


Y seguramente aparecern nuevos desafos ms adelante.


La diferencia es que hoy entiendo que invertir en mi bienestar es mucho menos costoso que pagar despus la factura del agotamiento, la ansiedad, la depresin o el burnout.


Elgete Hoy


Explicar cmo se siente vivir sin ciertas ansiedades es difcil.


Muchas veces no nos damos cuenta de cunto suframos porque nos acostumbramos a ello.


Nos parece normal.


Nos parece parte de nuestra personalidad.


Hasta que un da deja de estar ah.


Y entonces entendemos la libertad que habamos perdido.


Por eso hoy quiero invitarte a algo muy simple.


Elegite.


Eleg tu bienestar emocional.


Eleg tu libertad.


Y si no sabes por dnde empezar, busca la opcin que ms resuene contigo.


Tal vez sean flores.


Tal vez sea terapia.


Tal vez sea meditacin.


Tal vez sea algo completamente diferente.


Pero date la oportunidad de intentarlo.


Y si no funciona a la primera, no renuncies.


Sigue buscando.


Sigue avanzando.


Sigue tomando las manos que la vida te ofrece.


Porque sanar sigue siendo una decisin.


Y la decisin, al final, siempre ser tuya.


Y que te quede escrito en el alma.


Jorge UQ Varela

Terapeuta Holstico | Creador de The Phoenix Method

www.jorgeuqvarela.com